Sevilla
Aprovechando que estaba en casa de vacaciones, y trás asistir a una boda en una punta del país como ya os indiqué en mi entrada anterior, me fui de vacaciones a Sevilla.
Coincidió que esa semana era la Feria de Abril y claro, había que visitar la feria...no es que las sevillanas me emocionen demasiado (teniendo en cuenta que soy de origen andalúz....la familia es lo que tiene, pues soy un poco la obeja negra)....pero había que hacer al menos acto de presencia.
En Sevilla nos quedamos en casa de Antonio, que hacía mucho que no lo veíamos. Jessi y yo bajamos en Ave desde Madrid, un viaje bastante aburrido, todo hay que decirlo. Una vez llegamos a Sevilla nos dieron unos vinitos mientras esperábamos a que viniera a recojernos Antonio con su super coche. De ahí nos fuimos hasta su casita de la que podéis apreciar una foto aquí abajo.
Y para que nos vamos a engañar, la feria será muy entretenida, pero después de dos sevillanas yo ya estaba frita. Poco origen andaluz debo tener yo porque las sevillanas me aburren más que una clase de filosofía a las tres de la tarde!
Como nos quedamos las tres en casa de Antonio este se nos puso cocinitas y nos hizo la cena. ¡Antonio eres un artista!
Como el Ave que me llevaría de vuelta a Madrid salía a las nueve de la mañana y nosotros habíamos llegado a casa de Antonio a eso de las seis (es lo que tiene la feria) pues decidí irme a la estación tranquilamente.
Aunque se supone que Sevilla es caluroso no hacía frío ni nada a esas horas de la mañana...ufff. Por supuesto logré dormirme en el tren y llegué a Madrid algo más descansada, con retraso, pero descansada.
Allí me encontré con Nieves, a la que hacía años que no veía. La verdad es que nuestra reunión duró aproximadamente una media hora ya que me tenía que ir al aeropuerto a tomar el vuelo a Bilbao, pero menos es nada.

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